REVMEDUAS
REVMEDUAS; Vol. 16 No. 1 Enero-Marzo 2026
ISSN 3122-4342

Uso empírico de antibióticos en neonatos con sospecha de sepsis neonatal temprana: análisis retrospectivo en un hospital de segundo nivel

Empirical antibiotic use in neonates with suspected early-onset sepsis: a retrospective analysis at a secondary-level hospital

Carlos Ángel García-Cárdenas1*, Nora Selene Martínez-Félix2, Estrella Gisselle López-Ríos3, Marisol Cabanillas-Ayón2, Xitlali Hazel Pérez-García4

  1. Médico Pasante del Servicio Social del Departamento de Neonatología, Centro de Investigación y Docencia en Ciencias de la Salud, Hospital Civil de Culiacán. Universidad Autónoma de Sinaloa, Culiacán, Sinaloa.
  2. Médica Adscrita del Departamento de Neonatología, Centro de Investigación y Docencia en Ciencias de la Salud, Hospital Civil de Culiacán. Universidad Autónoma de Sinaloa, Culiacán, Sinaloa.
  3. Médica Pasante del Servicio Social del Laboratorio de Biología Celular, Facultad de Medicina, Universidad Autó-noma de Sinaloa, Culiacán, Sinaloa.
  4. Médica Interna de Pregrado del Hospital Civil de Culiacán. Universidad Autónoma de Sinaloa, Culiacán, Sinaloa.

*Autor de correspondencia: Dr. Carlos Ángel García Cárdenas
Centro de Investigación y Docencia en Ciencias de la Salud, Universidad Autónoma de Sinaloa.
Calle Eustaquio Buelna No. 91 Col. Gabriel Leyva, C.P. 80030. Culiacán, Sinaloa.
E-mail: cagc00@hotmail.com

DOI http://dx.doi.org/10.28960/revmeduas.3122-4342.v16.n1.003

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Recibido 21 de septiembre 2025, aceptado 09 de diciembre 2025


RESUMEN
Objetivo: Describir el uso empírico de antibióticos en recién nacidos (RN) con sospecha de sepsis neonatal temprana (SNT) en un hospital de segundo nivel, considerando criterios clínicos y resultados de biomarcadores y hemocultivos. Material y métodos: Estudio observacional, descriptivo y retrospectivo realizado en el Hospital Civil de Culiacán, con revisión de expedientes de RN ≥34 SDG hospitalizados por sospecha de SNT entre enero de 2011 y diciembre de 2020. Se analizaron factores de riesgo perinatales, resultados de proteína C reactiva (PCR), procalcitonina (PCT) y hemocultivo, esquemas antibióticos y su duración. Resultados: Se incluyeron 593 recién nacidos en el análisis final, tras aplicar los criterios de selección. De ellos, el 99.8 % (n=592) recibió tratamiento antibiótico empírico; no obstante, únicamente el 3 % (n=18) tuvo hemocultivo positivo. La PCT mostró una sensibilidad del 100% y un valor predictivo negativo (VPN) del 100%, pero con una especificidad baja de 27.3%. En 157 recién nacidos con Procalcitonina (PCT) negativa se evaluaron adicionalmente los signos clínicos y los parámetros de respuesta inflamatoria sistémica (RIS). En este subgrupo, el 51.6% (n=81) no presentó clínica compatible con sepsis y 57 pacientes recibieron tratamiento antibiótico pese a la ausencia de clínica ni alteraciones en la PCR o en los hemocultivos. De los 593 recién nacidos incluidos, el 93.7 % (n=555) recibió esquema empírico estándar y el 82.4 % (n=488) recibió antibióticos durante más de tres días. Conclusiones: Existe una discrepancia significativa entre el inicio de antibióticos y la evidencia clínica o microbiológica en la SNT. La integración sistemática de biomarcadores, factores de riesgo y hallazgos clínicos alineados con las guías nacionales e internacionales (SIBEN, CENETEC) es esencial para optimizar el manejo y evitar tratamientos innecesarios y sus posibles consecuencias.
Palabras clave: Sepsis neonatal; Procalcitonina; Uso de antibióticos; Recién nacido; Neonatología.

ABSTRACT
Objective: Bouveret syndrome (BS) is a rare form of biliary ileus causing gastric or duodenal obstruction due to an impacted stone in the upper gastrointestinal tract, typically in patients with chronic cholelithiasis. We report the case of a 63-year-old male presenting with persistent vomiting and epigastric pain, diagnosed by computed tomography. Surgical management was successful and without complications, highlighting the importance of early diagnosis to prevent high morbidity. Due to its low incidence, there are no clear guidelines for man-aging BS; however, endoscopic treatment may be first-line in selected cases, while surgery remains necessary in others. This report emphasizes the relevance of considering BS in patients with unexplained gastric or duodenal obstruction and a history of cholelithiasis.
Keywords: Bouveret syndrome, biliary ileus, cholelithiasis, intestinal obstruction.

Introducción
La sepsis neonatal temprana (SNT), definida como una infección bacteriana sistémica que ocurre en las primeras 72 horas de vida1-3, continúa siendo una causa relevante de morbimortalidad neonatal, especialmente en países de ingresos bajos y medios2,3. Se adquiere por transmisión vertical, ya sea durante el trabajo de parto o vía transplacentaria5.
Su diagnóstico representa un desafío clínico debido a la inespecificidad de los signos y síntomas en la etapa neonatal1,2. Ante esta incertidumbre, es muy común el inicio empírico del tratamiento antibiótico inmediato, aunque en muchos casos no exista una confirmación microbiológica o paraclínica que lo justifique1,7.
Diversos factores materno-perinatales aumentan el riesgo de SNT, como la ruptura prolongada de membranas1,4, la fiebre intraparto1,4, la corioamnionitis1,5, la prematurez2,3 y el bajo peso al nacer2,3,5. Estos elementos, junto con la inmadurez inmunológica de los recién nacidos (RN)5, condicionan una mayor susceptibilidad a infecciones bacterianas, siendo Streptococcus agalactiae y Escherichia coli los agentes etiológicos más frecuentes1,5,6. Estos factores fueron incluidos como variables en el análisis de la población estudiada. Desde el punto de vista fisiopatológico, la sepsis neonatal implica una activación desregulada de la respuesta inmunológica, con efectos como una disfunción endotelial y alteraciones hemodinámicas que pueden conducir al desarrollo de un síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SIRS)6,7.
El hemocultivo, se considera el estándar de oro para el diagnóstico de bacteriemia por sepsis1,7, pero presenta limitaciones importantes en RN debido a la baja sensibilidad del inoculo bacteriano que pueda existir en la muestra sanguínea7, el volumen escaso de muestra7 y resultados que pueden demorar hasta más de 72 horas7. Por ello, se han incorporado biomarcadores como la procalcitonina (PCT)8 y la proteína C reactiva (PCR)9 como herramientas auxiliares para la toma de decisiones. No obstante, su interpretación debe contextualizarse cuidadosamente, ya que ninguno de estos parámetros puede utilizarse de forma aislada para confirmar o descartar una infección1,2,5.
En años recientes, el uso de la calculadora de sepsis neonatal (EOS Calculator) se ha extendido en muchas unidades neonatales como herramienta adicional para evaluar el riesgo de sepsis1,10-13. No obstante, aunque la herramienta se encuentra disponible en plataformas en línea, no está incorporada como parte del protocolo clínico en el Hospital Civil de Culiacán (HCC), por lo que su utilidad no pudo evaluarse durante este estudio2.
Ante la sospecha de SNT, las guías clínicas en neonatología más usadas como el X Consenso Clínico de la Sociedad Iberoamericana de Neonatología (SIBEN)1 y la Guía de Práctica Clínica (GPC) del Centro Nacional de Excelencia Tecnológica en Salud (CENETEC)2 recomiendan valorar evolución clínica1,5,6 así como los factores de riesgo perinatales1,2,5 y de los estudios auxiliares, para decidir con mayor precisión el inicio o suspensión del tratamiento antimicrobiano. A pesar de ello, en la práctica persiste una tendencia a mantener esquemas antibióticos en RN sin justificación clínica o inclusive con biomarcadores negativos y cultivos estériles7. Esta práctica puede desencadenar morbilidades a corto1,2 o largo plazo2,4,5 incluyendo la disbiosis del microbioma intestinal1,5, aumento del riesgo de enfermedades inmunológicas1,5,14 y desarrollo de resistencia antimicrobiana1,7 Por ello, optimizar el uso de antibióticos en los RN con sospecha de sepsis temprana disminuye morbimortalidades14, costos intrahospitalarios15,16, estancias prolongadas16 y la separación por ingresos innecesarios a los servicios de cuidados intensivos neonatales en RN asintomáticos que pueden mantenerse en observación en conjunto con la madre mejorando el apego inmediato a la lactancia materna13,15,16.
En este contexto, el presente estudio tuvo como objetivo describir el uso empírico de antibióticos en recién nacidos con sospecha de sepsis neonatal temprana, tomando en cuenta su correlación con los criterios clínicos, los factores de riesgo perinatales y los resultados de biomarcadores y hemocultivos en un hospital de segundo nivel.

MATERIALES Y MÉTODOS
Se realizó un estudio observacional, transversal, descriptivo y retrospectivo, basado en la revisión de expedientes clínicos de RN hospitalizados por sospecha de SNT en el HCC, en Sinaloa, México. El periodo de análisis comprendió de enero de 2011 a diciembre de 2020. El diagnóstico de sospecha de SNT se estableció conforme a los criterios clínicos utilizados en la unidad neonatal del HCC, los cuales se encuentran alineados con las recomendaciones del X Consenso Clínico de la SIBEN1 y de la GPC del CENETEC2. Estos criterios consideraron la presencia de signos clínicos compatibles (como irritabilidad, letargia, distermia, taquicardia, dificultad respiratoria o alimentación deficiente), y/o factores de riesgo materno-perinatales (como rotura prolongada de membranas, corioamnionitis o fiebre materna), junto con alteraciones en biomarcadores como la PCR y la PCT, independientemente del resultado de los hemocultivos. Se consideró clínica compatible con SNT la presencia de dos o más signos clínicos, o un solo signo considerado grave, de acuerdo con las guías mencionadas.
Se incluyeron RN que nacieron en el HCC, que presentaron signos compatibles con sepsis neonatal temprana antes de las 72 horas de vida, contaban con la determinación de ambos biomarcadores (PCR y PCT) y disponían de expediente clínico completo. Se excluyeron los pacientes con alta voluntaria o traslado a otra unidad, aquellos que fallecieron antes de poder confirmar la sospecha diagnóstica y los que presentaron alteraciones orgánico-funcionales que impidieron valorar su evolución clínica.
Debido al carácter retrospectivo y descriptivo del estudio, no se realizó un cálculo muestral; se incluyeron todos los casos disponibles que cumplían los criterios de selección. Para evitar sesgos, los recién nacidos con edad gestacional menor a 34 semanas fueron excluidos del análisis microbiológico y terapéutico, dado que este grupo recibe tratamiento antibiótico protocolario por su alta vulnerabilidad. Posteriormente, los pacientes fueron clasificados según los resultados de biomarcadores (PCR y PCT), el tipo de esquema antibiótico utilizado (estándar y de amplio espectro o ajustado a antibiograma) y la duración del tratamiento. Adicionalmente, se estableció un subgrupo de RN con PCT negativa, en quienes se evaluaron los signos clínicos y los criterios de RIS.
La recolección de datos se realizó de forma sistemática a partir de los registros clínicos institucionales, incluyendo variables demográficas, paraclínicas y terapéuticas. La base de datos fue construida en Microsoft Excel (versión LTSC Profesional Plus 2021, versión 2108, compilación 14332.21040), a partir de un formulario estructurado en Google Forms diseñado para facilitar la captura homogénea de información. El análisis estadístico consistió en el procesamiento de frecuencias absolutas y relativas, utilizando funciones básicas de Excel.
Para la interpretación de los valores de PCT, se utilizaron los puntos de corte propuestos por Sánchez-Garduño25 y adaptados de Chiesa et al.26, considerando las horas de vida del RN para diferenciar las concentraciones fisiológicas de aquellas elevadas. Los valores de referencia empleados se presentan en el Cuadro 1.
Este estudio fue aprobado por el Comité de Bioética del Centro de Investigación y Docencia en Ciencias de la Salud (CIDOCS) del HCC, bajo el número de registro 228-24-49, y cuenta con protocolo de investigación número 193-2025.


RESULTADOS
Se presentan los hallazgos de 593 RN con sospecha de sepsis neonatal temprana, evaluados mediante biomarcadores, hemocultivos y datos clínico-laboratoriales. Se describe la distribución de factores de riesgo, resultados de laboratorio y el uso y duración del tratamiento antibiótico en la muestra total. Adicionalmente, se analizaron los hallazgos clínicos en el subgrupo con PCT negativa.

Factores de riesgo perinatales
De los 593 RN incluidos en el estudio, el 67.6% (n=401) presentaba al menos un factor de riesgo materno o perinatal relacionado con SNT, mientras que el 32.4% (n=192) no presentaba antecedentes identificables. La distribución de los factores de riesgo más frecuentes se presenta en el Cuadro2


Si bien los factores materno-perinatales más comúnmente asociados con sepsis neonatal temprana, como corioamnionitis, fiebre materna o ruptura prolongada de membranas, no fueron altamente prevalentes en esta población, destaca la elevada frecuencia de infecciones urinarias y cervicovaginales durante el embarazo. En total, se documentaron 223 episodios de infección de vías urinarias (IVU) y 181 episodios de cervicovaginitis (CVV) en las madres de los RN con sospecha de sepsis neonatal. Estos valores representan episodios registrados y no el número total de pacientes, debido a que algunas madres presentaron más de un evento durante la gestación. La distribución detallada se muestra en el Cuadro 3.


Resultados de laboratorio: PCR, PCT y hemocultivos
En la población total, 153 RN (25.7%) presentaron PCR positiva. La PCT fue negativa en el 26.5% (n=157) y positiva en el resto.
Los hemocultivos fueron positivos en el 3 % (n = 18), con un total de 19 aislamientos incluyendo un caso de coinfección; en 575 pacientes (97.0 %) no se identificó crecimiento bacteriano. Los microorganismos más frecuentemente identificados fueron Staphylococcus epidermidis (21.1 %), seguido de Mammaliicoccus sciuri y Cándida zeylanoides (ambos con 10.5 %). Cabe destacar que Staphylococcus epidermidis fue considerado contaminante según criterios microbiológicos (recuento <100,000 UFC). Los resultados globales de biomarcadores y cultivos se presentan en el Cuadro 4, mientras que la distribución específica de los aislamientos se detalla en el Cuadro 5.



Rendimiento Diagnóstico de PCR y PCT
Usando como referencia el resultado del hemocultivo, se analizó el rendimiento diagnóstico de la PCR y la PCT. Para la PCT, se obtuvo una sensibilidad y un valor predictivo negativo (VPN) de 100%, especificidad de 27.3% y un valor predictivo positivo (VPP) de 4.1%. En el caso de la PCR, la sensibilidad fue de 33.3%, especificidad de 74.4%, VPP de 3.9% y VPN de 97.3%. Lo anterior puede observarse con más detalle en el Cuadro 6 y 7, respectivamente.



Subgrupo con PCT negativa
De los 157 pacientes con PCT negativa, 122 (77.7%) presentaban al menos un factor de riesgo, mientras que 35 (22.3%) no contaban con factores asociados, como se puede observar en el Cuadro 8. En este subgrupo se realizó un análisis detallado de hallazgos clínicos y laboratoriales.


Clasificación clínica de pacientes con PCT negativa
De los 157 recién nacidos con PCT negativa, el 48.4 % (n = 76) presentó clínica compatible con sepsis neonatal temprana, mientras que el 51.6 % (n = 81) permaneció sin manifestaciones sugestivas. Los criterios utilizados para clasificar la presencia o ausencia de clínica se encuentran detallados en la sección de Materiales y Métodos. Dentro de este subgrupo, el 36.3 % (n = 57) no presentó síntomas clínicos, ni elevación de PCR, ni crecimiento en hemocultivos; su ingreso y tratamiento antibiótico se basaron exclusivamente en la presencia de factores de riesgo perinatales. De estos, 56 recibieron antibióticos; lo que representa el 9.5% del total de la muestra (n=593).

Signos y síntomas clínicos en pacientes con PCT negativa
En los pacientes con clínica compatible, los signos más frecuentes fueron taquipnea, fiebre y bandemia. La distribución según presencia o ausencia de clínica se muestra en el Cuadro 9.
Dentro del análisis de este subgrupo de pacientes, se analizó también la frecuencia de la presencia de resultados de exámenes de laboratorio frecuentemente asociados con respuesta inflamatoria sistémica (RIS). Los mismos se describen con detalle en el Cuadro 10.



Uso de esquemas antibióticos en la muestra total
El 99.8% (n=592) de los RN recibieron tratamiento antibiótico al ingreso o en sus primeras 72 horas de vida. La mayoría inició con ampicilina más un aminoglucósido. En algunos casos, el esquema fue modificado durante la hospitalización por falta de mejoría clínica o por hallazgos laboratoriales y antibiogramas según los aislamientos de los hemocultivos, utilizando esquemas de mayor espectro. Para este análisis, se consideró como "esquema empírico estándar" a aquellos que recibieron exclusivamente ampicilina más aminoglucósido o cefalosporina de tercera generación más ampicilina. Aquellos que recibieron esquemas ampliados, como vancomicina, antifúngicos u otros antibacterianos avanzados, se clasificaron como "esquema avanzado" (ver Cuadro 11).


Duración del tratamiento antibiótico
La duración del tratamiento antibiótico se analizó en si tuvieron una suspensión temprana del tratamiento (hasta 3 días) o un esquema completo (más de 3 días).



Características epidemiológicas de la población
Finalmente, se realizó un análisis descriptivo de las características epidemiológicas de los 635 RN incluidos inicialmente, con el objetivo de describir el perfil general de la población evaluada. En el Cuadro 14 se presenta la frecuencia y proporción de los pacientes según sexo, edad gestacional al nacimiento y peso al nacer.


DISCUSIÓN
La SNT continúa siendo un desafío diagnóstico y terapéutico considerable, particularmente en contextos donde los recursos diagnósticos son limitados2,6 o no se utilizan de forma sistemática1. Nuestros hallazgos muestran que, en nuestra población de 593 RN ≥34 SDG con sospecha de SNT, la confirmación microbiológica mediante hemocultivo fue escasa (3%), a pesar de que el 99.8% de los pacientes recibió tratamiento antibiótico. Esta discordancia entre diagnóstico confirmado y conducta terapéutica refleja una tendencia ampliamente documentada en la literatura, donde la administración empírica de antibióticos predomina incluso en ausencia de datos clínicos, microbiológicos o bioquímicos que sustenten una infección activa7,17. En este sentido, Schulman et al. reportaron que en hospitales de California se trataron hasta 95 neonatos por cada caso confirmado de sepsis temprana, sin correlación entre la frecuencia de tratamiento y la incidencia real de infección18.
El bajo rendimiento del hemocultivo como estándar diagnóstico en RN ya ha sido reportado por diversos estudios3, con tasas de positividad que oscilan entre el 2% y el 10% incluso en pacientes con alta sospecha clínica17-19. Este hallazgo, sin embargo, no justifica por sí solo la instauración de tratamientos antimicrobianos en prácticamente la totalidad de los casos7,17,18. En nuestra muestra de pacientes con PCT negativa (n=157), el 51.6% no presentó síntomas clínicos compatibles con SNT y solamente uno de estos pacientes no recibió tratamiento antibiótico. De hecho, 57 RN no presentaban clínica, ni elevación de PCR, ni hallazgos positivos en hemocultivo; sin evidencia que justificara la administración de antimicrobianos más que haber tenido antecedente de riesgo materno. Esta situación confirma una diferencia entre las recomendaciones actuales y la práctica clínica, probablemente influida por una adherencia rígida a esquemas empíricos tradicionales o por la presión de iniciar tratamiento ante cualquier sospecha, por mínima que sea. Montaner Ramón et al. reportan una situación similar: varios RN a término asintomáticos recibieron antibióticos solo por biomarcadores alterados y aunque la mayoría presentaba dos o más factores de riesgo, en ninguno se confirmó sepsis, lo que refleja el riesgo de iniciar tratamientos e ingresos innecesarios ante biomarcadores inespecíficos (que pudiesen estar elevados por procesos no infecciosos) o por el simple antecedente perinatal19.
En nuestra muestra, los factores más frecuentes fueron IVUs (53.6%) y CVV (43.6%), mientras que otros factores clásicos como fiebre materna, RPM > 18 h y corioamnionitis se presentaron con menor frecuencia. Esto contrasta con lo descrito en estudios regionales, como el de Ostia-Garza y Salazar-Espino20, Tibanquiza et al.21 y con las guías clínicas del Hospital Infantil de México “Federico Gómez”22, donde estas condiciones son de los principales factores asociados a SNT.
La utilidad de la PCT como biomarcador negativo fue reafirmada en nuestra cohorte, con una sensibilidad y VPN del 100%, lo que coincide con estudios previos que promueven su uso como herramienta para excluir sepsis y así evitar tratamientos prolongados innecesarios y aumento de los costos de estancia hospitalaria8. No obstante, este rendimiento diagnóstico debe interpretarse con cautela debido al reducido número de hemocultivos positivos (n=18), lo cual puede sobreestimar el cálculo del VPN. Sin embargo, su especificidad moderada y bajo valor predictivo positivo (4.1%) observado en nuestra muestra refuerzan que no debe usarse de forma aislada para confirmar diagnóstico. La PCR, en nuestra muestra, mostró baja sensibilidad (33.3%) pero mayor especificidad (73.4%), por lo que podría tener un rol complementario para evaluar evolución1,9, más que como criterio diagnóstico inicial, en comparación con el biomarcador más confiable que representa PCT. Este hallazgo concuerda con lo descrito por Cardetti, Rodríguez y Sola, quiénes refieren un metaanálisis que incluyó 22 estudios con más de 2,200 RN donde se reportó una sensibilidad del 62% y una especificidad del 74%, concluyendo que su capacidad operativa es limitada tanto en resultados positivos como negativos y que su uso debe orientarse más hacia el seguimiento de la respuesta terapéutica que en el diagnóstico inicial de sepsis23.
Las guías de la SIBEN y del CENETEC son claras en señalar que ni la clínica aislada ni los biomarcadores por sí solos deben guiar el inicio o la prolongación de la antibioticoterapia1,2. Específicamente, la SIBEN ilustra el bajo valor predictivo positivo de signos como letargia, taquipnea o dificultad para alimentarse, los cuales, aunque frecuentes, son inespecíficos y pueden deberse a múltiples causas no infecciosas1,19,23. En nuestra cohorte, el 36.3 % (n=57) de los RN con PCT negativa recibió tratamiento antibiótico a pesar de no presentar signos clínicos relevantes24 ni alteraciones de laboratorio, lo que evidencia una tendencia al sobretratamiento no alineada con dichas recomendaciones. Esta conducta ha sido criticada por múltiples estudios que alertan sobre los efectos adversos a corto y largo plazo del uso innecesario de antibióticos en RN.2,4,5,7,14,23
En nuestro hospital no se evaluó la flora materna, como la colonización por Streptococcus agalactiae, por lo que este factor no pudo considerarse como variable de riesgo. No obstante, los hallazgos obtenidos reflejan fielmente la práctica clínica en un hospital de segundo nivel sin herramientas de estratificación sistematizadas, lo que permite identificar áreas concretas de mejora. Sin embargo, el estudio no está exento de limitaciones: la naturaleza retrospectiva implicó heterogeneidad en el registro clínico y dificultó evaluar de forma homogénea la clínica en todos los pacientes. Adicionalmente, el reducido número de hemocultivos positivos (n=18) limita la precisión de las estimaciones diagnósticas relacionadas con los biomarcadores, especialmente los valores predictivos.
En términos de implicaciones clínicas, nuestros hallazgos respaldan la necesidad urgente de optimizar el uso de antibióticos en la población neonatal, garantizar que su indicación sea justificada y alinearse con las recomendaciones de las guías de práctica clínica para el manejo de la SNT. Ello contribuiría a disminuir el riesgo de morbimortalidad neonatal, optimizar los costos intrahospitalarios y favorecer prácticas esenciales como el apego materno11,12,23.

CONCLUSIÓN
Este estudio pone en evidencia una elevada tasa de uso de antibióticos en RN con sospecha de SNT, incluso en ausencia de una justificación clínica, microbiológica y/o bioquímica, lo cual concuerda con reportes internacionales que advierten sobre esta tendencia. La integración sistemática de biomarcadores como la PCT, el empleo de herramientas de estratificación de riesgo y la adherencia rigurosa a las guías clínicas ---particularmente la guía nacional del CENETEC y el X Consenso de la SIBEN--- representan elementos fundamentales para optimizar el tratamiento y el manejo de recursos en esta población1,10,19,23.
Asimismo, un enfoque centrado en el binomio madre-hijo, acompañado de una observación clínica estrecha en RN estables, podría reducir considerablemente el uso de antibióticos, disminuir estancias hospitalarias y preservar el apego y la lactancia materna. En conjunto, estos hallazgos subrayan la necesidad de fortalecer la práctica clínica neonatal hacia un uso más racional de los antibióticos y una atención basada en evidencia, contribuyendo así a mejorar la calidad asistencial y la eficiencia en el uso de los recursos terapéuticos.

CONFLICTO DE INTERESES
Los autores declaran no tener conflicto de intereses.

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