Rev Med UAS; Vol. 10: No. 2. Abril-Junio 2020
ISSN 2007-8013


Editorial

DOI http://dx.doi.org/10.28960/revmeduas.2007-8013.v10.n2.001

LA PANDEMIA COVID-19 EN MÉXICO

La pandemia de la enfermedad por coronavirus 2019 ó COVID-19 (por su acrónimo en inglés coronavirus disease 2019) constituye la crisis de salud global más importante de nuestro tiempo; y México, como era de esperarse, no pudo permanecer inmune. El primer caso confirmado en nuestro país fue reportado el 28 de Febrero del 2020 y a casi 105 días de esa fecha, la cifra de contagiados y muertes por COVID-19 continua en aumento, siendo ésta al día 11 de Junio de 133,974 contagiados y 15,944 muertos a nivel nacional y de 5,191 contagiados y 829 muertos en el estado de Sinaloa. Estos datos estadísticos fríos y contundentes, han puesto al descubierto el abandono de los servicios de salud durante años, han mostrado la falta de planeación y coordinación por parte de las autoridades gubernamentales y han desnudado la precariedad laboral de los trabajadores del área de la salud en nuestro país. Las consecuencias de esto han sido la sobresaturación de los servicios de salud durante la pandemia y que México se encuentre dentro de los primeros lugares de países a nivel mundial con mayor número de contagios y muertes por COVID-19 en la población general y el personal de salud. Esta pandemia también ha puesto de manifiesto nuestra culpabilidad como sociedad, exhibiendo comportamientos irresponsables con falta de apego y cumplimiento a normas sanitarias de control y mitigación del virus durante la misma, pero también ha puesto al descubierto la cara de una sociedad enferma con una alta prevalencia de diabetes mellitus, hipertensión arterial y obesidad, que constituyen factores asociados a desenlaces adversos en pacientes con COVID-19.

La pandemia nos ha sobrepasado, como lo ha hecho en la gran mayoría de los países afectados, incluyendo países de primer mundo con sistemas de salud y economías mucho más desarrolladas que los nuestras, lo que comprueba que este virus no entiende de fronteras, modelos económicos, clases sociales, religión, partidos políticos y modelos matemáticos. Sin embargo, no todo ha sido malo; la pandemia también ha mostrado la mejor cara de nosotros. Es gratificante ser testigo directo del compromiso y profesionalismo de todo el personal de salud implicado en la atención de pacientes con COVID-19 a pesar de las deficiencias, incluso a costa de su salud y la de sus familias. Es gratificante ver la participación activa y organizada de la sociedad civil para apoyar de mil maneras al personal de salud durante esta pandemia, porque hemos aprendido en forma retrospectiva desgraciadamente, que lo que mata en realidad no es en gran parte la misma enfermedad, sino la sumatoria de todas estas malas caras exhibidas por la pandemia. Hemos aprendido precisamente que la inmunidad más efectiva contra esta nueva enfermedad por el momento son la planeación, organización y trabajo en equipo con la participación activa de la sociedad civil y el gobierno. Sin duda, vivimos tiempos de cambios radicales y reinvenciones; regresar a la normalidad que nos ha conducido hasta este punto sería un grave error y significaría no haber aprendido nada de esta pandemia; estamos obligados a repensar, reflexionar y planificar nuestra transición hacia una nueva realidad en la cual, entre otras cosas, se tendrá que invertir en infraestructura y equipamiento de los sistemas de salud, se deberán mejorar las condiciones laborales de los trabajadores del área de salud, se deberá aumentar la inversión en investigación en salud, se deberán mejorar las políticas de prevención en salud pública y sobre todo, deberemos transitar hacia una sociedad con mejores ciudadanos empezando por nosotros mismos.

Dr. Edgar Dehesa López
Nefrología y Medicina Interna
Hospital Civil de Culiacán / CIDOCS